lunes, 5 de diciembre de 2011

Extrañezas en torno al “género”

Como “incluir” sin afectar las estructuras de poder

Cuádruple femicidio nuevamente en La Plata. Tal vez debamos repensar eso de “la ciudad de las diagonales”. Cifras que espantan las de mujeres muertas sólo por su sexo. Violencia y crímenes de género, bien separados discursivamente de los temas “de inseguridad”.
Cientos de dependencias, reparticiones, jornadas, congresos y simposios. ONGs y funcionarios abocados al esfuerzo de revertir estas situaciones, sin tomar demasiado en cuenta que se trata de una situación: la violencia estructural que se ejerce sobre nosotras.
Verlo de este modo no es cómodo ni sencillo, resulta indigesto porque invita a revisar todos los aspectos de nuestra cultura y puede sonar inquietante, hasta desestabilizador.
Soy de las que creen que las prácticas sociales son “textos” pasibles de ser “leídos”. Y en la respuesta del gobernador de la provincia ante la masacre percibo que se consolida la tendencia de mostrar consternación mientras se hacen cosas que refuerzan la subordinación de las mujeres. El gobernador alude al tema acompañado por un varón que preside una ONG que “trabaja” en la temática. Así, queda tercerizada la responsabilidad de brindarnos a todos los ciudadanos condiciones que tiendan al cuidado de nuestras vidas. Las mujeres organizadas desconocemos qué control hace el estado provincial del uso de los fondos que se le asignan a esa ONG: las condiciones de vida reales de todas las mujeres que están en los refugios que administran. Tampoco se explicita la ideología que sustenta las prácticas y las políticas que esta ONG lleva adelante. No tenemos posibilidad de apoyar o discutir porque sencillamente se “hace algo” cuyo objetivo se ignora. O queda horriblemente expuesto, pero hay que entrenarse para poder verlo.
Las mujeres organizadas estamos de acuerdo con el proyecto de expropiar la casa que fuera del asesino Barreda para convertirla en un espacio de memoria y militancia: lo que no compartimos es que ese espacio quede en manos de un sector, al que se le asigna la potestad simbólica de representar y expresar la lucha contra la violencia de género.
Evidentemente, la incorporación de la perspectiva no resulta provechosa para las mujeres.
En el mismo momento coyuntural, sucede que se da media sanción a la Ley de Identidad de género que, junto a la de Matrimonio Igualitario, vendrían en cierto modo a coronar el esfuerzo puesto en que se visualice al género como producción cultural, desnaturalizando la heteronorma. Pero las batallas culturales son prolongadas y complejas, y queda mucho por deconstruir.
Otra vez Susana invita a Flor de la V. Susana no hace mucho derrapó sosteniendo que “las lesbianas le dan asco”. Hubo repercusiones, le exigieron una disculpa. Hubo debate sobre lo dicho y el pedido, debate que se minimizó porque a lo que se apunta no es a escuchar una disculpa pública sino a reflexionar acerca de los dichos que como sociedad no podemos dejar pasar.
Florencia de la V consuela a la ¿diva? diciendo entre risotadas que las tortas son terribles. Nadie le pregunta como es que ella, exponente público del desafío a la dicotomía impuesta por los sexos, hace una afirmación tan discriminatoria, esencialista y fundamentalista. Su comentario resulta ser macho y facho.
Otra evidencia más de que el hecho de que se haya puesto de moda el término “género”, su uso no está siendo acompañado por el cambio cultural necesario para terminar con la desigualdad.

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