miércoles, 16 de septiembre de 2009

Todo lo que siempre quiso saber sobre género y no se atrevió a preguntar.

Desventuras de una mujer en el poder.


Al nombrarla ya empiezan a mostrar la hilacha. Se la nombra siempre sin el respeto con que se alude a un primer mandatario: es “Cristina” la mayoría de las veces.
No recuerdo noticias encabezadas por “Raúl”, “Carlos”, “Fernando”, “Eduardo” o “Néstor”.
Tampoco recuerdo –debo tener muy mala memoria- un titular que dijera “El Presidente viajó a…” En general, esos titulares dicen: “El Presidente + apellido viajó a…”
En cambio, todos los días desde 2007 veo o escucho que hizo, hace o hará “La Presidenta”. A secas.
Si quien escribe o comenta necesita de la comodidad que brinda el ser respetuoso, dirá “La Presidenta Kirchner” o “Cristina Kirchner”. ¿Será que las mujeres debemos asumir que no tenemos apellido?
¿O que no ejercemos la Presidencia de la Nación en forma unipersonal como los hombres? Porque según el decir de los comunicadores, transformado luego en decir popular, las decisiones las toma “la pareja presidencial” o “el matrimonio presidencial”, hecho inédito en nuestra historia comunicacional.
Y ni hablar de cómo le cuesta al Patriarcado asumir que estudiamos. También es la primera vez que se pone en tela de juicio el título obtenido por un funcionario público, y eso que hubo algunos cuyo nivel de instrucción podía plantear dudas.
Sin embargo, el único caso que tomó estado público que recuerdo-denunciado por una mujer- fue el del “Licenciado” que sucedió a Aníbal Ibarra en la Jefatura de Gobierno de la Ciudad Autónoma. Fácilmente se comprobó que ostentaba un título que no tenía, pero pidió disculpas. Y listo.
Muchos deberían pedirle disculpas públicamente a Cristina Fernández y a la Universidad Nacional de La Plata junto con todos los que de ella egresamos, por haber puesto en tela de juicio por un lado su nivel de capacitación-fácil de corroborar si se la escucha- y por otro el prestigio de una de las universidades de más renombre en el país.
Pero sucede que no se la escucha. Porque las mujeres “gustamos más cuando callamos, porque estamos como ausentes”.
Su voz de mujer molesta tanto que se comenta por allí que es autoritaria (habría que preguntarle a Cobos si podría seguir en el cargo si la Presidenta fuera autoritaria).
También comentan –como de toda mujer que sabe acerca de lo que habla- que es “soberbia”; “temperamental” –reforzando el mito de que las mujeres nos movemos por ataques hormonales; intolerante…
De todos modos, su personalidad no debería preocupar tanto a los que sostienen que, en realidad, hace lo que “le manda el marido”; que en realidad “hacía lo que ella quería” cuando ejercía él la presidencia. Suena a jueguito de palabras. O a misoginia.
No centímetros: metros de prensa describiendo su ropa, o sus carteras.
Burlas por cómo describió una plantita de soja. Pero de un calibre diferente de las que recibió el que dijo que se podía viajar de un lado a otro del país rápidamente previo paso por la estratosfera. Para la prensa, él era “pintoresco”, “descontracturado”. Gracioso.
Otros, como Macri haciéndose el preocupado por la pobreza, o por no permitir la formación de monopolios, no son objeto de ninguna burla. Ahí ya nos ponemos respetuosos, no vaya a ser que…
La oposición la ningunea y la invisibiliza: generalmente, recurren al desagradable recurso de confrontar con su marido cuando les ponen el micrófono cerca –cosa muy habitual. Así, dejan bien claro ante la sociedad que una mujer es incapaz hasta de equivocarse por sí misma.
Mujeres de la farándula, emblemáticas de la frivolidad y el glamour, nunca comprometidas con los procesos políticos o sociales de nuestra Patria se consideran habilitadas para opinar acerca de cualquier tema, porque consideran que si alguien que tiene las uñas pintadas nos gobierna, cualquier mujer puede hacerlo. Son las “muchachas machistas”, encabezadas por Mirtha y Susana que se sienten destronadas de un sistema monárquico al que creen tener derecho “natural”.
Todas las mujeres argentinas necesitamos que a la Presidenta Cristina Fernández se la escuche, se la apoye o combata con argumentos políticos sesudos que sin dudas podrá confrontar, y que se la reconozca ejerciendo el cargo de mayor poder en una democracia.

2 comentarios:

El Nerd dijo...

buenisimo el artículo delia!!
te agrego recien en clarin on line... Cristina arranco su GIRA por Nueva York... (ves que esta al pedo.. jejeje) hace gira como las bandas!! jejeje

aca te dejo el link! http://www.clarin.com/diario/2009/09/20/um/m-02002767.htm

El Nerd dijo...

Cristina de Gira